Nosotras bordamos la Escuela

Celebrar los aniversarios de vida de las personas y los procesos colectivos nos invita a rememorar la historia. En este nuestro aniversario diez, hemos recordado el desarrollo de nuestra Escuela Popular Juntas Florecemos la Vida, cuando nació de la efervescencia de vivir el encuentro de mujeres que luchan convocado por las Compañeras Zapatistas en 2018. Y aún antes, en 2010 cuando Vilma López, nuestra mayora y amiga, volviendo de esas tierras chiapanecas y de visitar el CIDECI Unitierra en San Cristóbal de las Casas quedó asombrada, inspirada y deseosa de toda esa vida floreciendo para los jóvenes indígenas en esa montaña.
Cuando Vilma retorno de la montaña a este sur, no era la misma, en su corazón y mente se había sembrado una epifanía que venía de los caracoles y me dijo, -"Alika, acabo de conocer una escuela en Chiapas, es impresionante, los muchachos y las muchachas aprenden de todo, los oficios, pero también la música, la medicina, lo que quieran, todos cooperan y viven ahí días del mes…yo quiero una escuela así en mi pueblo, una escuela que sea una oportunidad para que los jóvenes no se vayan y tengan opciones, y tú me vas ayudar".

Ni Vilma ni yo sabíamos en ese momento que su mandato nacería de la ko’olectividad de esta Tierra de Mujeres, tampoco sabíamos, y lo fuimos descubriendo con los años que ese era también el sueño y enseñanza de su madre, Doña Isabel Kú, quien le enseñó “cada aprendizaje es un bocado, no te mueres de hambre porque si no te sale en uno, te sale en otro”. Sí, Doña Isabel sembró en Vilma esa necesidad de conocer, de aprender del mundo viviendo y mirar en todo la oportunidad de florecer vasta la vida. De ahí que ella, nunca tuvo reparo ni límite de imaginar una escuela así, como la de los zapatistas en su pueblo, una escuela que diera a las juventudes oportunidades y nuevas perspectivas para alimentar el cuerpo, la mente y el espíritu.
Cuando nuestra Escuela se abrió a las niñas, niños y adolescencias pensábamos en qué tipo de aprendizajes queríamos brindarles, y reflexionarlo e ir nombrando el sueño colectivo nos volvió a nuestra infancia, a las niñas que fuimos, a los espacios que no tuvimos y deseábamos: quiero un espacio donde las niñas estén seguras y puedan expresarse, que no sientan miedo o vergüenza de hablar, donde no sientan pena de sus cuerpos, donde no se avergüencen o se sientan menos porque son de pueblo. Queremos una escuela donde las niñas aprendan a expresar lo que sienten, tomen decisiones, lleguen a acuerdos, se cuiden, una escuela donde las niñas y niños sean libres, y eso, una escuela donde sean.

De ahí que nuestra escuela ha sido un laboratorio que se gesta de una pedagogía orgánica que responda a nuestro sistema-colectivo-escuela-cuerpo-persona donde la intuición y el diálogo permanente hacía dentro y fuera van matizando sus contenidos, sus formas, sus métodos y espacios. Donde las niñas, niños, adolescentes y mujeres van tomando su lugar en su corazón asambleario, Múuch Tuukul y muestran su voz, sus matices y posibilidades en unos tiempos que no responden a nuestra necesidad adulta; sino más bien al aprendernos una nueva vida con las niñeces mayas. Por eso el arte, por eso el chismecito, por eso la asamblea, por eso la encuadernación, por eso las fiestas, por eso los murales, por eso en nuestra escuela escribimos rap para contar nuestra historia en español y maya, porque de forma permanente estamos observándonos en y con las niñas para cuidar las libertades de las infancias en un territorio vivo y propio.
Porque imaginamos un espacio donde se aprenda lo que no nos dijeron a las niñas que fuimos, y lo conocemos ahora construyéndolo con las niñas, niños y adolescentes que confían como nosotras en los sueños de nuestras abuelas y madres, como Vilma, que no ha parado de soñar y de bordar esa escuela de las montañas en este sur lagunero. Como dice nuestra canción:
"Nosotras bordamos la tierra, la tierra,
hacemos la milpa, volamos abeja.
Creamos hermanas, la escuela, la escuela
de niñas y niños que vuelan y crean”.
(Fragmento de canción juntas florecemos la vida, julio 2026).



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